martes, 4 de enero de 2011

Los 7 pecados de la Comunicación

¿Pecas en Comunicación?
Si Descartes viviera ahora, propondría una nueva interpretación de la locución latina “Cogito, ergo sum” en nuevos términos, esto es: “Comunicatio, ergo sum”. Ciertamente, las organizaciones existen en tanto que tenemos conocimiento de ellas, en tanto que comunican. El infierno es no existir y a él se llega cometiendo alguno (o todos en muchos casos) de los 7 pecados de la Comunicación:
1 - OPACIDAD: Uno de los más graves. Es la no comunicación deliberada, el incrédulo pensamiento del aislamiento como identidad. La opacidad intermitente, además de ser también pecado, denota un cretinismo estratégico.
2- SATURACIÓN: El exceso comunicativo produce distintos frutos amargos: Hastío en los targets, imputs repetitivos, vacuidad en los mensajes… y otras consecuencias de diversa índole que lleva a la organización a un efecto boomerang en sus pretensiones. Su persistencia: El fuego eterno del descrédito.
3- INDIFERENCIACIÓN: Proverbio hindú: “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”. El gran pecado de ignorar la premisa de la distinción en un mercado se paga con la indiferencia de este.
4- INTRUSISMO: La calidad y la efectividad comunicativa está en manos de los profesionales especializados. No, la comunicación no es la prescripción del amigo, la sentencia del directivo enciclopédico ni el consenso democrático de los departamentos.
5- FANTASÍA: Creatividad Vs Efectividad. No hay que demostrar (con agravante de pecado de soberbia) que se posee la comunicación más ininteligiblemente original y gratuita. Hay que demostrar que se consiguen los retornos formulados.
6-  DESVALORIZACIÓN: Un “todo vale” en los mensajes (forma y fondo) define al emisor. El efectismo se paga con la penitencia de la fugacidad. Es obligadamente deontológico aportar algo más que un mero mercantilismo al fin de las comunicaciones.
7- INCONSCIENCIA: Ignorar el valor, el poder y la necesidad de la comunicación deja a las organizaciones inconscientes de esta realidad en un purgatorio, solo salvable con un propósito de la enmienda: El reconocimiento de la comunicación como activo empresarial.

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